Un ejército de fe levantado para formar hombres de carácter, integridad y valentía espiritual. Hombres que lideran con el ejemplo en su casa, iglesia y comunidad.
El corazón misionero de la iglesia. Salimos a las calles llevando el mensaje de Jesús con acciones de amor, compasión y servicio a los más necesitados.
Una generación valiente que da un giro total hacia Cristo. Jóvenes encendidos, creativos y comprometidos con transformar su entorno a través del Evangelio.
Expresamos la adoración con movimiento, transmitiendo gozo, libertad y reverencia. La danza es un altar vivo que inspira y prepara corazones para Dios.
Guerreros de oración que sostienen a la iglesia en lo secreto. Ministros que claman por la ciudad, las familias y la visión, abriendo camino en lo espiritual.
Siervos fieles, hombres y mujeres de buen testimonio, que velan por el orden, el servicio y la excelencia en cada reunión, asegurando un ambiente digno para adorar.